2007/10/25

Sobre el poema Tu mas profunda piel... de Julio Cortázar

En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.



Con música de fondo de jazz ( Boulevard of broken dreams) , leí por primera vez y después de 15 años, a mi compañera, el poema que me dejó impactado hasta este momento en que por fin y gracias a la “red” pude tener de nuevo entre mis manos… leerlo, apapacharlo, saborearlo, reconocerlo y sentirme otra vez yo, porque después de una búsqueda larga, de preguntar a los amigos que edición tenían de Último Round y al no contar con la edición que contenía el poema, me desilusionaba…

Pero comenzaré por el principio: en mis lejanos 17 años a la par que Ulises y yo reanudábamos una amistad interrumpida por la distancia durante largo tiempo, nos habíamos dado cuenta que algunos gustos en común se habían conservado y no nada más era el amor por el fútbol o el tochito, sino que la lectura nos había hermanado de otra forma, a el le debo esa primera lectura del fragmento de Piedra de Sol (está cumpliendo 50 años desde su primera aparición) en la edición de Cuadernos Americanos, y la lectura de ese poema que nos abriría la puerta a otros universos y muchos despertares en ese juego esencial de la vida que es arbitrado por Eros, hasta la fecha protector y parte fundamental de este engranaje en el que nos encontramos.

Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos…

Después de varios días de haber leído Piedra de Sol en esa parte que inicia… “Frente a la tarde de salitre y piedra…”, coincidí nuevamente en la biblioteca de su padre hojeando el libro Último Round de Julio Cortázar, con un formato cuasi de revista, ya que había notas periodísticas, cuentos, crónicas de viajes, poemas, etc.; mis ojos se detuvieron en esa hoja que comenzaba con el título mas provocativo que mis sentidos y mi imaginación, sobre todo, pudieron experimentar y esa incipiente escalada de mi erotismo en el que siempre ha estado enriqueciéndose con las palabras.

No se cuantas veces leí (leímos) el poema pero fue una de las entradas mas espectaculares que pudimos haber tenido con la literatura erótica, y que nos provocó (junto con el Poema total de Piedra de Sol) el compartir libros, intentar poemas y dialogar sobre la poesía misma.
El poema, escrito en prosa, nos dejó marcados para siempre y a mi, aparte, una deuda pendiente con Eros, que desde entonces no la he podido pagar como yo quisiera. Me imaginaba a las mujeres que no habían llegado del todo y esas noches de amor, de goce y cachondería, de exquisitez de la misma sexualidad y el erotismo por medio de las metáforas que se desbordaban como un río por las páginas del libro.

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía —sábelo, allí donde estés— es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel.

La imaginación cobró frutos en mi propia dialéctica amorosa, y a través de los viajes a otros libros, otros poemas y otros ensayos, siempre regresaba al puerto de Tu más profunda piel… Fue el punto de partida para leer a Ortega y Gasset en su ensayo sobre el amor, a Platón, André Maurois y Octavio Paz, entre otros, hasta llegar al capítulo 7 de Rayuela en que Cortázar de nuevo se me rebelaba como el gran chamán iniciador de mis aprendizajes eróticos y aparte constructor de personajes fantásticos, cuentista insuperable, hacedor de cronopios y otras cosas mas…
(Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos…)

Por ese puerto tantas veces desembarcado y otras tantas partido y siempre con el deseo de regresar a el; los besos me sabían diferentes, el roce de la piel con la piel de mis primeros amoríos me provocarían sentir cómo un caudal de pájaros y mariposas chocaban al salir de nuestras bocas, me enamoraría del amor a ellas y del mismo gozo de sentir, hablar, decir nada en el silencio, y seguir acariciando…temblar de emoción y volver a leer mi poema favorito después de haberle robado un beso a mi novia en el portal oscuro de su casa o en ese rincón rico del cine en que nuestras manos sudadas se peleaban por entrar en ellas y así tocarse interminablemente para trasmitirnos todo lo que en esos momentos de espera, de pudor y de una moral caduca, no rebasada, nos dejaría temblorosos, ansiosos del próximo encuentro, con deseos de estar mas y mas juntos hasta convertirnos en un ser andrógino con 8 extremidades y esos ojos de cíclope y de nadie, descrito en el capítulo 7 de Rayuela.

Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía.

Ahora en este momento preciso que escucho “Lamento” con el sax de Slide Hampton, me “hace recordar y hacer vivir todo instante transcurrido, como un río de peces que se alarga…”.
Ya después en esas noches fantásticas de Yosemite, en que las reuniones con amigos y amigas tenían como objetivo primordial leer poesía, siempre estaría presente Tu más profunda piel y yo siempre quería leer, me pertenecía en ese momento, la había dado a conocer a esos amigos locos que conjuraban a la magia y el amor con el verso y la palabra, con la metáfora y los encuentros de los espejos y la imaginación y los momentos de amor. Ya había pasado una década y el poema seguía fresco (en mí), vigente, observante, enseñador, retador y mágico, terriblemente mágico en el momento de conjurarlo con la conjura misma de la magia y la locura de reunirnos a leer poesía, solamente a eso.

Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se negaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.

El poema tiene música de jazz, saxofón principalmente y no es necesario convocarla para sentir los acordes y las notas en el momento que lo atravesamos. Uno de los muchos temas jazzísticos que pudieran salir de la lectura, oírse con ella, sería el álbum “John Coltrane Love Supreme” o "John Coltrane In love", Uno de los discos mas cachondos... comentaría alguna ocasión ese gran comunicador que tanto extrañamos: Emilio Ebergenyi, en algún programa de su querida Radio Educación; pero al escuchar a Lee Retounor con su canción Linda, no puedo mas que pensar en esa mujer que le decía al chamán: “Me da pena, sabes” …, y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar mi último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo cómo poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado..

Espero que les haya abierto el apetito para la lectura de Tu más profunda piel porque lo pueden encontrar en mi blog: http://modestoh.bitacoras.com en la categoría de poesía al lado de mis humildes y modestos versos…

Rabia congelada

Busco sin encontrar, escribo a solas
no hay nadie, cae el día, cae el año
caigo con el instante, caigo a fondo
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen disfrazada,...

Octavio Paz, Piedra de Sol.

Tarde de lluvia
“lluvia que me pone triste”
me decías
lluvia que recuerda mi tristeza,
lluvia que moja mis estados de ánimo
que me obliga a escribir
mi propia muerte dentro de tu mente
me obliga a recordar y hacer morir
todo instante transcurrido
como un río de peces y de piedras
como una solo flor que se
prolonga en un cuarto envidiado
por todas mis criaturas.

Lluvia de aceras caminadas
de ventanas que vigilan mis ideas
y me hacen recordar las mariposas.

Lluvia de mujer, vientre de lluvia
senos de lluvia, besos de lluvia
miradas de agua que recuerdan el diluvio
cascada que me inunda
y suavemente va cubriendo
tu piel de agua
a tus ciudades
de noches
y
de tardes
que visten tu desnudez de ideas
abolidas por un millón de hombres

Regreso a tu mirada de agua
que puede ser de fuego
Me olvido del diluvio
y te veo
desnuda
sin ropaje de hace siglos/
dándole luz al cuarto oscuro
navegando entre abrazos y cinturas
tu piel de risa
tu piel de terciopelo arrebatado
de niños y de tierra
piel de pan, de hambre y sed
Tu piel despojada de todos los disfraces
de monjas y de curas
tu piel de calles
y de ríos
de puerta y árbol
presagio verde de manzanas

Beso tus dedos
suavemente deposito
un tiempo cristalino en tus nudillos arrugados.
Cierro los ojos, escucho voces y risas,
un poco más distante escucho música
pero en ese momento ya no hay nadie
te llevo de mi boca entre tus dedos
a un beso que son los besos otros
los otros tiempos
las otras veces

Abro los ojos despierto de
un tiempo engullido por si mismo
un tiempo de agua
de corta cabellera.

Salgo de mí
Busco por fuera para encontrarte
y en un diluvio epistolario
me olvido de todos mis reproches
mi amor de polvo
de sangre seca
mi amor que se estaciona entre las piedras
se moja de palabras
se libera de viejas soledades
y ellas dibujan con mentiras
tu libertad encadenada
tu lucha de agua que no es fuego
y comienza a bautizar con otros nombres
tu desidia
tu apatía.

Estás dormida
deposito lentamente mis besos en tu espalda
me sumerjo por tu cuello y por tus senos
cierro los ojos y te imagino Alicia niña
en el espejo viejo
el que solo devuelve imágenes de Historia.
rompo el cristal me desintegro y no
soy nada sólo puntos que se posan
en tu espalda
puntos que poco a poco va secando el agua
puntos de llama
puntos de piedra y crisantemos blancos
que se van desmenuzando
entre tu sueño.

Estoy dentro de ti
navego por parajes solitarios.
Aquí no llueve sólo hay un plano
sumergido
no somos tú.
II

Desde la tumba del amor
con una lápida de estrellas
y un firmamento reducido
lanzo una plegaria de rabia congelada
un huracán de palabras que se apagan
toda mi colección de verbos silenciados.

Desde la muerte del ayer incierto
rescato a la mañana herida
de alguna forma por una tierra estéril

Desde la tumba del amor
en esa tierra
nace una flor negra
que no es de ayer ni de mañana
una flor de roca y piedra
tan sólo indica el tallo
que no es ni pan ni árbol . . .
que allí
en esa tierra ignota
disfrazada de plantas instantáneas
en esa tierra poblada de fantasmas
surcada de historias repetidas
también fue sepultado el verbo
la canción y la batalla

Hago memoria y llegan a mí
las flores del presente eterno
las mariposas del tiempo
los pájaros que brotaban de tu boca,
los peces que se resbalaban
por tus manos
voy más allá
regreso al instante
en que fuiste puerta y árbol
Presagio verde de manzanas
geografía de ciudades habitadas
continente rojinegro de batallas diarias
sal de pueblo
bandera de infinitos
busco dentro de mí para encontrarte
paseo por las oscuras galerías de mi cuerpo
hago recuento de todos los que fueron
y pienso en Quetzalcóatl
el dios perdido y derrotado
al convertirse en hombre
Prometeo el ladrón
cien veces muerto en vida
pagando su pecado
Sócrates mismo
Jesús el hombre
(el que tanto se escuchaba
entre comillas por tu casa)
vendido por el que no pudo resistir la oferta.

Regreso a un cuarto liso
sin ventanas
donde ayer sólo se hablaba
de planetas, y en el cabía
toda tu imponente arquitectura
tu sexo cósmico
tu monte trasurbano y majestuoso
tus colinas sumergidas en la palma
de mi mano
toda tu alma revestida de poros incesantes
tu espalda de agua perdida entre mis dedos
tu ombligo
inmenso cráter donde
cabe el universo

Y todos tus mundos
toda tu historia
todos tus dioses
eran ahogados por el verbo
que se hizo grito y agua
mar profundo como un pájaro

Y sin embargo ahora
haciendo el recuento del pasado
encontrando todos aquellos sentimientos idos
pronunciando la palabra libertad sin nombre
bautizando a todas las ciudades conquistadas
después de tantos sitios
de tantos parlamentos y combates
de haber roto con Dios
con la Piedra de Sol
con todas las canciones de los hombres
después de haber ganado el pan
la poesía la misma noche
ahora
después de tantos sueños
y otros despertares
en este instante
que no es el tiempo pétreo
sino la nada
de la que algunas
veces salen flores y los últimos combates
me pregunto
una y mil veces me pregunto
si habrá tenido caso seguir
coqueteando con la historia
de haberse asomado al orificio
de penetrar el infinito
de haber sentido luz
en aquel montículo nocturno

Hoy en los momentos de proceso
y retroceso buscando la cerebral
respuesta
a no tener impulso de buscarte
a no desear rescatarme
atravesar esa loca aventura
de una tierra habitada por fantasmas
de esperar noche tras noche
tu mediodía de campanas mudas
la reparación de un reloj
de maquinaria gregoriana
Busco busco tan solo una
respuesta incontestable
un planteamiento “ilógico” de Einstein
una justificación de la vejez
las reglas del juego en un
tablero de ajedrez
la Alicia niña en el espejo viejo
el juego de dados en un tapete
inmenso y negro
todos los universos en que nos encontramos
aquella luz que no es de sol ni luna
una frase
una mirada extraviada
en el espejo
una imagen
una nota
un cuento
un verso congelado
busco sin perderme hasta encontrarte
ciego
atado de manos
con un jardín de piedras sepultando
todos mis estados de ánimo.

III

Después de muchas espirales
varios laberintos en la noche
me alejo mas del punto
me alejo mas de ti como
un sueño sin montañas

Te veo
dentro de un plano sumergido
busco entre los vidrios y el diamante
en una copa de cristal
busco en el agua transparente
mi retrato
mi verdadera faz
mi muerte obligatoria

camino entre sarcófagos y cirios
las flamas y tu rostro
se van multiplicando.

La flor negra
testigo mudo
de sábanas y almohada
flor-ombligo
flor-vientre
flor-pan endurecido por los días
flor petrificada por cuentos de fantasmas
flor verídica que alguna vez fue historia
flor de lenguas . . . y de bocas
flor de peces muertos
flor de polvo más viejo
que la Biblia
flor resurrección
flor pasado
flor y canto de sirenas
que se quedo en la Ilíada
mirada que se mira
en la mirada de Argos
flor medusa
que algunas veces fueron
Ulises y Penélope
flor de Cíclope y de nadie
mi yo despreciado
por tu espalda
tu mismo vientre generando rebeldía

Una larga espera
cuántos días
cuántos aparadores y calles
que apantallan a lo más
profundo de tu cuerpo
cuánto tumulto de campanas sordas
de gritos
de niños ahogados en la nada

Sin embargo el universo
prosigue su canto hidrogenoide
las nubes siguen dibujando
su leyenda
el viejo avanza sin premura
hacia la muerte
la estrella por secarse
los ríos por llegar al mar
es cierto
aquí no pasa nada.

Presentación



Es recurrente en mi poesía el reclamo del sol y de los pájaros, la constante permanencia de la noche y la búsqueda de lo que alguna vez estuvo. Y por otro lado la lucidez de la vigilia me provocaba la fluidez de la palabra como un torrente de luz. Esa es la razón del título.

Para mi la poesía es el universo en el que las palabras encuentran su propio acomodo en significados diferentes, a todos los lenguajes que las utilizan, después de que es gestada lentamente (amasada) con los sentimientos, las visiones, las sensaciones que van construyendo al poema sin que nos percatemos mucho antes de escribirlo para provocar estallidos de todos esos momentos (cotidianos) que escondieron lo insólito al irse descubriendo por si solos.
En realidad ellos (los momentos y las palabras) le dan forma (el espacio) a esos cuestionamientos inexplicables y relatan la travesía interior con la ayuda de la magia que es convocada en esos estados de asombro o pánico, de gozo o de infinita soledad. El poema se construye entonces por si mismo y ya no te pertenece, y así solamente te conviertes en el artesano en el taller de las letras.
Ha sido también, la dialéctica (mi dialéctica) de la forma y el fondo, la forma alcanza las profundidades de la reflexión o la reflexión más profunda con tan solo dibujar la superficie del poema con las combinaciones que conforman la frase, el verso o la imagen de lo que quieren representar las palabras en una metáfora que emerge del sentimiento o la impotencia de no saber describirlo.
Dejar que la poesía por medio de la palabra, el verso, la metáfora, las imágenes se vayan apoderando de ti y te conduzcan a través de paisajes que solo tu imaginación podrá realizar en el momento de la lectura y será único en función del estado de ánimo y tus propias necesidades espirituales. Todo ello convoca a un rito único e irrepetible y es el punto en que te atrapa. Porque decía Stendhal: para el amor no se necesitan de analistas sino de poetas yo agregaría que para la poesía no se necesita del entendimiento común de la razón sino de la razón del sentimiento.

Intentos cosmogónicos


Dentro de mí y del mundo
dentro de todas las miradas
está latente el cuadro
la imagen que la historia
con un respiro imperceptible
nos relata.

Y sin embargo
también dentro de mí
soy otro
las cadenas del tiempo
de los otros
el reloj invisible de Caín
el reloj de arena
el reloj de sol
el reloj sin segundero de los ángeles
la línea que retoma al electrón
por su pasado
el instante que puede dividirse
(De igual forma existen
el círculo y la rueda
una vieja leyenda de morenos dioses
El peregrinaje histórico de Aztlán
el águila
la luna
y la serpiente)
El lenguaje aprendido para nombrar los
símbolos
explicar al sueño convertido en piedras
testimonios olvidados por palabras
culturas muertas
poemas de museo
ciencias perdidas en la magia de lo oculto
en los signos cincelados
de la misma piedra
de agua y sol
de noche eterna.

Dentro de mí se encuentran
los nombres
de miles de parejas
varios intentos
de equilibrio mágico
de cuerpos que se atraen
y se repelen
gravedades que estallan con el círculo
tres o cuatro teorías cosmogónicas.

La otra mitad
la otra parte
brota de adentro
y recorre en una década
la trayectoria del cometa
camina sobre si misma
tres culturas
tres astros
tres planetas
que al unirse
la bota del chacal los pisa
para después no ser
el mismo evento
la multitud de un solo hombre
el graznido del pájaro
y la urraca

La otra mitad
sigue escondida
en todos estos tiempos
en todos estos hombres

La otra mitad se refleja
en el vientre abultado
del anémico
en la impotencia
del verbo
del juego

De las calles infinitas
entre tantos circuitos
electrónicos
casas de cartón
y de deshecho.

La otra mitad es el sueño de un viaje
la geografía de un cuerpo
en tres planetas
tres continentes
en una isla que se pierde.


II

Dentro de mí
hay un reloj que nace
con el mes de octubre
mi historia son diez años
de rabia
de impotencia
que se olvida
cuando en una cama
densa
de imperiosas geografías
me siento tú
el otro
la otra parte de mi sexo
la exploración de mundos reales
el despoblamiento de todos
los tejidos de mi cuerpo

la espiral del humo que te envuelve
te enreda
se ovilla hasta ser
jarrón
y flecha
caracol
y noche
agua
y pájaros
una palabra
un verbo
la gravedad
la expansión del universo
la libertad a sorbos
derramada por tu cuerpo
hasta llegar al fuego
para sí viajar en la cauda
de tres mundos
del cometa.


III

La noche
habitación de tantos
pensamientos sordos
pared que cubre el deseo
la angustia
parcial momento en que las flores
van gestándose
(reunión de disidentes)
espacio de ficción y de poetas
día de los marginados y las prostitutas
pretexto del alcohólico y del ciego
somníferos y putas caras
para los inconscientes
sueño y olvido del aparato
digestivo del hambriento
sueño de niños como presión al mundo
mi propia ausencia
evocación de ti
nutridora de tardes y silencio
nutridora de ideas y de cuerpos
beso sin labios que dibuja el pensamiento
sueño sin montañas
que en alguna ocasión
fueron tus senos
la noche y tú
sin ser la otra mitad
me desliza suavemente
al mediodía
a esa hora que no es
mujer
ni vino
ni poesía
me regresa a la plaza
de las tres culturas
a un discurso de Marcos
a la lectura de un poema de Neruda
a penar un día
mis fantasmas
mis leyendas
mi felicidad perdida
en la traza del vuelo
el rescate necesario de mi tiempo
el cortejo ancestral de aquellos
rostros cubiertos del primer hombre
como si fuera el último
como si fuera una Odisea
tras una Ilíada
y otra
y otra
y otra
el mismo Ulises perdido
en cada uno de ellos

Penélope ofreciéndose
cómo una sola Eva
a un solo hombre.

IV

Cosas
llanto de objetos
canción de zombis
alegorías de sueños instantáneos
cumplimiento necesario
para ser en este tiempo
una parte necesaria
del engrane
aceptación de astros
y de templos
de cifras estadísticas
de hoyos negros

puntos aislados
de equilibrio y magia
vestido de libros
palabras regadas
en mi cama
caídos sin querer
hacia otras gravedades
diferentes

objetos palabras

libros

hojas de árbol
simuladas
caen
hacia una masa más grande

que el recuerdo

el vacío

la soledad

El mismo otoño
en este continente
casi muerto
no es el mismo
sólo el refugio
de una larga noche
un instante
en miles de relojes

aún
el espirálico
de luna llena
que es vientre
y plaza
canasta de mujer.